El decálogo en el que nos basamos para comprar los libros

 

1.- Antiguo no sinónimo de valioso.

2.- Todos los libros que compramos son para venderlos no para coger polvo en las estanterías

3.- Compramos libros, no hojas sueltas. Es decir, la encuadernación debe ser sólida.

4.- Las únicas letras que queremos ver en un libro son las de la fuentes en que ha sido compuesto. No nos gustan los ex-libris, ni los escritos a bolígrafo indicando quien era su propietario.

5.- Tampoco nos gustan los clones. Un libro del que tengamos muchos ejemplares es menos valioso.

6.- Preferimos los géneros populares por los motivos explicados en el punto 2. Un libro de 1000 páginas discutiendo sobre el sexo de los ángeles, pues no nos interesa demasiado.

7.- Tampoco nos atraen especialmente los libros de texto ni los técnicos. Pensamos que como mejor están es en manos del estudiante o del profesional, no en una librería.

8.- Tampoco sentimos predilección por las enciclopedias y los diccionarios. Abarrotan las estanterías y asustan a los potenciales clientes.

9.- En vista de lo expuesto y del nivel de lectura en nuestro país, que hace que las librerías sean un tipo de comercio en extinción, comprenderás que no podemos pagar demasiado aunque intentaremos ser justos en el precio.

10.- Si después de estos nueve puntos no te has desanimado y todavía estás decidido a desprenderte de tus libros ven a vernos e intentaremos llegar a un acuerdo.